El Folioscopio o Flipbook es esencialmente una forma primitiva de animación. Es un libro cuyas páginas contienen imágenes o fotografías que al ser volteadas con el dedo pulgar a una cierta velocidad, crean la ilusión de movimiento continuo.
Se dice que el primer flipbook se vio en septiembre de 1868, patentado por John Barnes Linnet con el nombre de kineógrafo (“imagen en movimiento”).
Lo interesante del flipbook es que no necesita de grandes producciones ni materiales. Papel, lápiz y dedo. Práctico, manual, activo. El espectador cumple una función: si no mueve su pulgar, no hay película (o libro). Para adelante, para atrás, sin indicaciones, sin prisa o con mucha. Se “hace la película”. Un libro en imágenes, imágenes en un libro y el movimiento. Eso es un folioscopio.
El flipbook ha servido y sirve aún de comodín. Es un objeto que vale por sí mismo, de eso no cabe duda, pero también forma combo con otros formatos para, por ejemplo, campañas publicitarias. En el cine, la Metro Goldwyn Meyer ha utilizado la imagen de grandes estrellas en flipbooks o como parte de la promoción de ciertas películas como: Fargo, Terminator, Matrix, Star Wars o Spider Man. Las series no se han quedado atrás y el bebé danzarín de la reconocida Ally Mcbeal, se pasea en formato a flipbook por Internet hace ya un tiempo.
Para concebir un folioscopio no hacen falta grandes alardes, tan solo lápiz, papel, imaginación y un dedo pulgar activo. También puede interesarte el programa Flipbook Printer, el cual permite realizar un folioscopio con un máximo de 200 frames, a partir de fotografías o vídeos.
Escrito por Kinverly Ampuero

